El día de los muertos en Nueva Esperanza

Parte del equipo de ISONAR: Alejandra Montoya, Alessia Livia, Carlos Calle y Grecia Laura.

Tras una larga jornada caminando entre la muerte y sus acompañantes, nos vimos envueltos en bailes y músicas de todas las direcciones: guitarras, arpas, violines, saxos, clarinetes al unísono, y claro, muchas de ellas también eran evocadas a través de unos altoparlantes; nos perdimos entre los olores de comida, bebidas y flores; sonidos de monedas contra botellas; miradas del recuerdo; pasos, cientos de pasos hasta llegar a un lugar donde se funge una promesa, una visita: el reposo de un ser querido.

Así se vivió el célebre “Día de los Muertos” en el cementerio más grande de toda Latinoamérica en Nueva Esperanza, ubicado en el distrito de Villa María del Triunfo, que reunió a miles de personas el pasado 01 de noviembre, y los chicos del equipo de Investigación Sonora en Radio (ISONAR), estuvieron ahí, escuchando, caminando, conociendo y registrando con respeto el culto a la muerte.

Fue una experiencia enriquecedora, que a su vez, necesitó de mucho esfuerzo, ya que tuvieron todo un día de grabación empleando diversas técnicas de registro como la estática y paseo sonoro. En sus palabras:

“El poder formar parte de este proyecto me permitió descubrir nuevas formas de comunicación que antes desconocía. Más allá de ser mi primera vez en uno de los cementerios más grandes del mundo, el acercamiento que tuve en ese espacio mediante los sonidos que lo identifican, me enseñó a valorar lo que me rodea y empezar a ponerle más atención a lo que cada lugar nos quiere transmitir”, Alessia Livia.

Equipo de ISONAR junto a la docente Vanessa Valencia durante el registro sonoro en Villa María del Triunfo.

Sin duda fue una experiencia que volvería a repetir de la mano de todos los integrantes de ISONAR, porque el apoyo y recomendaciones de cada uno de ellos me dejó en claro que los trabajos en grupo se disfrutan más cuando todos comparten la misma pasión”. Fueron las declaraciones de una de las integrantes que realizó este proyecto, coordinadora general de ISONAR, Alessia Livia.

A su vez, Carlos Calle, Grecia Laura y Alejandra Montoya se refirieron a su grabación de campo, como:

“Fue algo totalmente distinto a la teoría. El poder ir al lugar, poder recorrer los mismos pasos y el compartir, de cierta forma u otra, esa mística, me hizo poder entender la tradición y verla como una actividad muy cargada de costumbres que comunican algo. En sí, una manifestación cultural innegable, que muchas veces es ignorada o desestimada debido a su cotidianidad. He aquí nuestro trabajo en escuchar, identificar y capturar esas manifestaciones de una forma intangible y poder tenerlas como son, como un reflejo mismo de la forma en la que los participantes perciben la vida, y en este caso, la muerte.

Este trabajo de campo fue distinto a lo que estoy acostumbrado a hacer cuando me toca registrar de forma visual, aunque en ciertos momentos compartían algo similar, la discreción. Todos los comportamientos cambian cuando saben que los están observando, y mucho más cuando los estamos grabando; tenemos que procurar ser discretos para no perder esa naturalidad de las acciones. Existen muchos comportamientos en nosotros y en las personas que nos rodean, y cada uno de esos vienen con un trasfondo cultural, aprendamos a identificarlos”, redactor y fotógrafo de ISONAR, Carlos Calle.

“Registrar el paisaje sonoro en el cementerio Nueva Esperanza además de ser una experiencia interesante, me dejó varias enseñanzas. Esta experiencia de grabar en un lugar grande y concurrido por ser Día de los Muertos, me dejó en claro que al ir a un lugar que no conocemos, debemos investigarlo, mapearlo para tener referencias sobre lo que vamos a querer registrar. También es importante hacer una lista de cosas que llevar para que a la hora de grabar no te falte nada, por ejemplo, en mi caso lleve pilas recargables, pero sin carga, felizmente mis compañeros me prestaron.

En general la experiencia dejó muchos aprendizajes y varias anécdotas divertidas pero que ahora se convierten en precauciones que ya tengo en cuenta. Algo muy atrayente de este día fueron las distintas costumbres que vimos y escuchamos. Peruanos que venían de distintas provincias, los códigos que usaban para comunicarse, los gestos, las ofrendas, las ventas ambulantes, el transporte. Toda esa sonoridad reflejaba la diversidad cultural que nuestro país tiene. A través del paisaje sonoro tratamos de contar lo que se vivió el Día de los Muertos es el cementerio Nueva Esperanza, el segundo cementerio más grande del mundo y el más grande del Perú”, señaló la coordinadora de las sesiones ISONAR, Alejandra Montoya.

“Tuvimos que poner ese día a prueba todo nuestro rendimiento físico y nuestra capacidad de escucha y creo que fue una de esas experiencias que nunca olvidarías, porque registrar un paisaje sonoro no solo es apretar el botón de grabar, es saber que estas registrando el sonido de toda una cultura en un determinado tiempo y nosotros hicimos eso gracias a las herramientas de la tecnología que nos permiten tener una mejor investigación y análisis.

Más allá de todo, pude experimentar una convivencia con personas que les apasiona lo mismo, a todos nos une esa característica en especial que es el alimentarnos cada día de conocimientos nuevos y sonidos por descubrir”, redactora y diseñadora gráfica de ISONAR, Grecia Laura.

El equipo de ISONAR, integrado por alumnos de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Martín de Porres, tienen una curiosidad por la escucha atenta, el análisis y el registro de paisajes sonoros. Estemos atentos a sus futuras producciones.

A continuación, los invitamos a escuchar la pieza sonora llamada “El día de los muertos en Nueva Esperanza”, de la cual les podríamos decir más, pero solo como recomendación final, para una mejor escucha, empleen audífonos.

Además, esta composición de paisajes sonoros, fue estrenada en el Festival Pumpumyahckan de Asimtria, dentro de la muestra “Audiovisual y Sonido desde la experimentación”, realizado en febrero del 2020 en Ayacucho.

Créditos:

  • Registro: Alessia Livia, Alejandra Montoya, Carlos Calle, Grecia Laura y Vanessa Valencia.
  • Texto: Brenda Castillo.